lunes, 1 de abril de 2013
La resistencia
Doy gracias Stephane Hessel por su carta cargada de experiencia. Cada vez somos más, afortunadamente, los que tratamos de luchar por cambiar el rumbo destructivo al que nos lleva esta sociedad. Pero aún queda mucho trabajo por delante, demasiado si analizamos el nivel de conciencia de la realidad que tienen los seres humanos todavía.
Los poderes fácticos han hecho su trabajo, son miles de años manipulando, si…, miles. Conversando con familiares, amigos y conocidos, se puede comprobar cuántos tópicos están aún grabados en su mente. Y hay que liberar la mente del yugo de esclavitud que nos hemos colocado. Tenemos que espabilar.
Aún hoy, a pesar de los acontecimientos, muchos siguen creyendo en el capitalismo. A pesar de ver a dónde nos ha llevado, seguimos teniendo fe en una mentira. Seguimos creyendo en nacionalismos, en naciones, en tribus urbanas… Así de reductora es la mentira, así de profundo se interna cada hechizo en nuestra psique.
Me da mucha pena saber cuán lejos estamos de la meta. Si iniciamos una revolución y tiene éxito, algo de lo que ahora mismo dudo, cambiaremos un sistema de ricos y pobres por otro… Quizás mejorado, un poco más justo…, pero el capital es lo que tiene, que siempre corrompe cualquier sistema y destruye al ser humano de fuera a dentro.
No estamos maduros. Solo en la sociedad española actual, la gente está dividida en izquierdas, derechas, nacionalismos periféricos o globales. Como si el ser humano se dividiera en esas irrealidades. Y si hablamos de religión, más de lo mismo… ¡Qué fácil es depravar al alma insegura!… Incluso se llega a asesinar por Dios…¡Qué locura!
Sea como sea, siempre encontramos una excusa para odiar al que no es como nosotros.
Y es bastante profunda la herida que tanta mentira nos ha provocado, tanta que nos ha enfermado la razón y ha transformado la realidad de muchas personas en un infierno.
Izquierdas y derechas, conservadores y laboristas, musulmanes y cristianos, nacionalistas y españolistas…. Eso créen que son, aún muchos, en este mundo de mentiras globales y locales.
Esa es ahora la realidad y la vivencia del momento. Ese es precisamente el monstruo que nos posee. Pero no por ello debemos dejar de luchar. Hitler era poderoso y unos pocos se enfrentaron a su poder, y luego más y más, hasta vencerle. Además no tenemos más remedio a pesar de la dificultad que conlleva. Siempre nos ha sido difícil romper con lo establecido.
Yo no sé si hoy haremos una revolución. Solo somos semillas, los iniciadores de un “luego más y más, hasta vencer”. Lo que ahora sé es que nunca será una revolución total hasta que no rompamos de raíz con todo el sistema. Con TODO, pues es absolutamente necesario empezar de cero, con una idea nueva de sociedad cooperativa. Hay que acabar con la competitividad pues es la gran creadora de enemigos. Y no debemos ser enemigos de nadie. Solo del sistema que nos oprime.
Stephane Hessel, la resistencia y los aliados, no acabaron con toda la miseria humana al vencer a Hitler, y ahora tenemos otro Hitler aún más poderoso invadiendo nuestra Francia, nuestra España, nuestro mundo. Nuestro Hitler son los mercados, las entidades financieras, las empresas energéticas, las de comunicaciones, los políticos corruptos, y todos los intereses económicos que anteponen su supervivencia a la nuestra. Se trata justo de eso, de supervivencia. Y de algo más…. Es hora de despertar. Por que si no lo hacemos, van a acabar con nosotros… Vamos a acabar con nosotros mismos….
Es hora de dejar de creer en lo que siempre han querido que creamos, de creer en nosotros. Es hora de romper los límites que nos han encerrado en nuestra propia idea de mediocridad masiva. Es hora de no ser de izquierdas, de abandonar la derecha, de percibir que las naciones son una trampa… No somos una nación, somos un mundo en peligro.
Naciones y patriotismo, religión y dinero…. Se puede ser espiritual sin tener que ser nada mas que eso, se puede amar el mundo sin tener que odiar al vecino, se puede organizar un mundo sin dinero… ¡Si queremos, podemos!
Ahora es cuando podéis pensar... -¡qué utópico, eso es imposible!- ….
Nunca dejéis que nadie os limite. Nunca permitáis que la palabra “imposible” se haga dueña de vuestra voluntad, ni de vuestra fe. Les estaréis permitiendo que os encierren y os esclavicen.
Creo que aún es pronto para que muchos entiendan lo que he escrito, otros lo entenderán perfectamente. Da igual…, lo comprendáis o no, es lo que está por llegar……,
……cuando maduremos.
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